Hay mucha literatura sobre la importancia de comunicar la ciencia (ver por ejemplo este artículo, o éstos, o éstos) De todos modos, vale la pena reflexionar sobre qué significa o qué abarca esta tarea.
Para ello un buen comienzo es considerar qué es la ciencia, un concepto que varía de persona a persona, incluso entre los propios científicos.
La ciencia en sí misma puede verse como una actividad humana: una parte de la civilización, la evolución y la cultura humanas. Puede verse como "lo que hacen los científicos" o "el conjunto de conocimientos generados por el mundo científico", y de otras muchas maneras. Varía la forma para definir la ciencia o idearla, mientras que por ejemplo, una sola palabra podría decirnos cómo se está viendo la ciencia en el conjunto de la sociedad.
Aquí dejo mi propia definición, la más simple que he encontrado frente la circunstancia de tener que describir qué es lo que quiero comunicar o enseñar: "una forma de conocer el mundo, lo más objetiva y rigurosa posible".
Sea como sea que veamos a la ciencia, ella está en todas partes. Ya no le podemos escapar. Si tomamos medicamentos, si vemos televisión o compramos productos envasados, estamos consumiéndola, somos usuarios y beneficiarios, y también somos víctimas. Esto a nivel individual. ¿Y a nivel colectivo? Grandes leyes regulan de la actividad científico-tecnológica, grandes emprendimientos industriales, agronómicos y farmacéuticos nos afectan como país, como sociedad y eventualmente, también como individuos. No podemos ser ajenos a ella.
Entonces ¿porqué comunicarla?
Por esto mismo. Está en todas partes y es importante, porque condiciona nuestras vidas. Porque hoy ciencia, tecnología e innovación, son palabras que aparecen hasta en la sopa y tenemos que saber de qué se tratan. Aun más allá del derecho y el deber de saber y entender sobre ciencia, estamos frente a una forma de conocer el mundo que justamente, nos brinda eso, el conocer lo que nos rodea de una forma increíble, más mágica que la magia, porque es casi verdadera y fascina como si fuera algo irreal.
Ciencia es descubrimiento, compresión, conocimiento y comunicación, pues cuanto más sabemos, más y mejor nos podemos comunicar.
¿Qué es y qué no es comunicación científica?
Como cualquier acto comunicativo, comunicar ciencia depende del tipo de público, o al menos así debería ser. Por lo tanto, qué es y qué no varía en cierta medida por el público objetivo. Igual, existe parámetros generales.
Comunicar ciencia no es simplemente informar sobre un hecho científico. No es colocar datos en una nota, contar un hecho y nada más. Es o debería ser comunicar conocimiento basado en evidencias, informando sobre la novedad, logrando que sea entendible y que se pueda relacionar con el conjunto de conocimientos anteriores. Quizás para ello sea necesario una introducción donde se repasen conceptos previos, o aclarar términos necesarios, enlazar a otras publicaciones o autores, añadir anécdotas, recordatorios.
Se trata de que los distintos tipos de público reaccionen; aprendan, se maravillen, se informen y para mí, ante todo que reflexionen.
Comunicar implica una ida y vuelta, una reacción del receptor ante el comunicado. Sin embargo, vivimos la paradoja de que todo comunica y a la vez muchas cosas comunican muy poco.
¿Cuántas cosas se dicen, se escriben, se exhiben, que provocan nada? ¿Cuántas cosas comunican lo mismo y de la misma manera, logrando nada o peor, logrando descreimiento, desinterés,
desconfianza, miedos y hasta malos entendidos?
En ciencia esto sucede mucho. Por eso, y porque es la base de nuestra existencia, necesitamos más ciencia y más y mejor comunicación.
acerca de ↓
11/12/13
25/10/13
Los colores del espacio
¿Hay color en el espacio? Es una pregunta difícil de responder. Aunque claro, todos hemos visto fotografías de estrellas, galaxias y supernovas plagadas de tonalidades brillantes. Sin embargo, las apariencias engañan. Los colores que vemos en ellas, uno por uno, no son reales, son recreados mediante un tratamiento sobre las imágenes fotográficas originales, en tono gris.
Sucede que las cámaras especiales que captan el espacio exterior, utilizan filtros que registran sólo un color por vez. Aunque parezca contradictorio, esto les permite registrar más información. Al captar un color por vez, la resolución es mejor, mostrando detalles que de otra manera se perderían. Todo sea por la investigación.
Lo cierto es que podemos captar los colores que emite el universo. Esto es genial y maravilloso, porque además de obtener muchísima información, se pueden producir imágenes increíbles que son casi ciertas. En general, las imágenes que se divulgan a nivel científico, entre pares, son grises. Otras veces son en color, cuando éste tiene un significado útil, es decir, cuando la emisión de un determinado haz de luz indica por ejemplo, temperatura, densidad de una nube de gas, cantidad de determinados átomos, distancia, movimiento.
Veo veo.
El resultado estético que vemos en revistas y libros de divulgación general, es la combinación de al menos 3 imágenes grises que hayan captado, cada una, uno de los 3 colores básicos del sistema RGB: rojo, verde y azul. Con estos 3 colores y este sistema, se pueden formar todos los demás, como sucede en la pantalla del televisor o la computadora. Lo bueno es que aunque los colores que vemos del espacio sean "falsos", están creados sobre la información original de cada foto, mostrando así un panorama que se acerca a la realidad.
Deleite visual
Para conocer el espacio y la tierra desde él, hoy basta con entrar a internet. La NASA retomó, luego del cierre temporal del gobierno de Estados Unidos, uno de sus tantos servicios online de calidad: "La Imagen Astronómica del día". Como alternativa, tenemos el sitio de la Agencia Espacial Europea (ESA por sus siglas en inglés) que tiene un archivo de imágenes alucinantes, hasta delirantes, de la tierra desde el espacio. Algunas parecen obras de arte.
La página oficial donde buscar la colección se llama Observando la Tierra, Observing the Earth en inglés, y nos presenta una serie que no tiene desperdicio. Además, a cada imagen la acompaña una descripción básica, donde se destacan zonas a observar y aspectos de la fotografía.
Un ejemplo cautivante es una fotografía del desierto más antiguo del mundo, el Namib. En la imagen (más abajo), se puede ver el Río Tsauchab, que interrumpe las dunas rojas y está la mayor parte del año seco. Sobre el río pasa una larga carretera que se ve como una línea bastante recta sobre su borde inferior. El color blanco del río indica depósitos de sal y los puntitos negros la poca vegetación que se puede encontrar. La foto se llama Duna 45, porque allí es donde suelen aparcar los turistas, que llegan al estacionamiento por la línea blanca que se puede detectar hacia centro inferior de la imagen, que va desde la carretera a la duna.
Por si las imágenes, paisajes y obras de arte naturales fueran poco, la ESA provee el enlace a una serie de videos sobre algunas de las fotos, donde se relatan los textos (también en inglés) y se señalan mejor los detalles. Mejor, difícil.
"Pequeño planeta" Img source, fuente: NASA.
Lo cierto es que podemos captar los colores que emite el universo. Esto es genial y maravilloso, porque además de obtener muchísima información, se pueden producir imágenes increíbles que son casi ciertas. En general, las imágenes que se divulgan a nivel científico, entre pares, son grises. Otras veces son en color, cuando éste tiene un significado útil, es decir, cuando la emisión de un determinado haz de luz indica por ejemplo, temperatura, densidad de una nube de gas, cantidad de determinados átomos, distancia, movimiento.
Veo veo.
El resultado estético que vemos en revistas y libros de divulgación general, es la combinación de al menos 3 imágenes grises que hayan captado, cada una, uno de los 3 colores básicos del sistema RGB: rojo, verde y azul. Con estos 3 colores y este sistema, se pueden formar todos los demás, como sucede en la pantalla del televisor o la computadora. Lo bueno es que aunque los colores que vemos del espacio sean "falsos", están creados sobre la información original de cada foto, mostrando así un panorama que se acerca a la realidad.
Deleite visual
Para conocer el espacio y la tierra desde él, hoy basta con entrar a internet. La NASA retomó, luego del cierre temporal del gobierno de Estados Unidos, uno de sus tantos servicios online de calidad: "La Imagen Astronómica del día". Como alternativa, tenemos el sitio de la Agencia Espacial Europea (ESA por sus siglas en inglés) que tiene un archivo de imágenes alucinantes, hasta delirantes, de la tierra desde el espacio. Algunas parecen obras de arte.
La página oficial donde buscar la colección se llama Observando la Tierra, Observing the Earth en inglés, y nos presenta una serie que no tiene desperdicio. Además, a cada imagen la acompaña una descripción básica, donde se destacan zonas a observar y aspectos de la fotografía.
"Montañas de hambre". Img source, fuente: ESA.
Dune 45 . Img source, fuente: ESA.
Por si las imágenes, paisajes y obras de arte naturales fueran poco, la ESA provee el enlace a una serie de videos sobre algunas de las fotos, donde se relatan los textos (también en inglés) y se señalan mejor los detalles. Mejor, difícil.
9/10/13
Ciencia y cocina. ¡Por supuesto!
La cita es este jueves 10/10 a las 17:00 h en el salón Dorado de la Intendencia de Montevideo.
Invitación a la presentación del libro.
Cada libro de la colección nos sumerge en mundos reales, no tan escondidos, desde la biología y la psicología de los animales domésticos, los remedios de las abuelas, los secretos de los colores, nuestra vista, la astronomía a la vuelta de la azotea, un sinfín de juegos y desafíos matemáticos, hasta las aventuras de museo de la mano de los autores que rodearon la teoría de la evolución, o todo sobre el famoso ADN y los genes.
Ésta vez, una vez más, le toca a la cocina. Y qué excusa mejor para atraer al público que indagar en la ciencia de la gastronomía, un mundo vasto que nos atañe a todos. ¿Qué ocurre cuando freímos los alimentos, cuando mezclamos harina con levadura o con royal? ¿De dónde salen nuestros aromas preferidos? ¿Cómo podemos modificar, ingrediente por ingrediente, batida por batida, el resultado final de nuestras obras culinarias?
Las respuestas están en lo que suele llamarse cocina molecular, es decir, según Mariana Koppmann, autora del nuevo libro "Manual de cocina molecular", en la "exploración de todos los procesos físico-químicos que ocurren cuando procesamos los alimentos". Todos podemos hacer cocina molecular, porque el conocimiento detrás de cada paso en la cocina, está a nuestro alcance, para así, poder mejorar cada plato.
Foto tomada en Buenos Aires, Argentina, donde nace y se reproduce la colección "ciencia que ladra".
Enlaces
Asociación Argentina de Gastronomía Molecular (blog donde escribe la autora).
Ciencia y cocina. ¡Por supuesto!
La cita es éste jueves 10/10 a las 17:00 hrs., en el salón Dorado de la Intendencia de Montevideo.
Invitación a la presentación del libro.
Cada libro de la colección nos sumerge en mundos reales, no tan escondidos, desde la biología y psicología de los animales domésticos, los remedios de las abuelas, los secretos de los colores, nuestra vista, la astronomía a la vuelta de la azotea, un sinfín de juegos y desafíos matemáticos, hasta las aventuras de museo de la mano de los autores que rodearon la teoría de la evolución o todo sobre el famoso ADN y los genes.
Ésta vez, una vez más, le toca a la cocina. Qué excusa mejor para atraer al público que indagar en la ciencia de la gastronomía, un mundo vasto que nos atañe a todos. ¿Qué ocurre cuando freímos los alimentos, cuando mezclamos harina con levadura o con royal? ¿De dónde salen nuestros aromas preferidos? ¿Cómo podemos modificar, ingrediente por ingrediente, batida por batida, el resultado final de nuestras obras culinarias?
Las respuestas están en lo que suele llamarse cocina molecular, es decir, según Mariana Koppmann, autora del nuevo libro "Manual de cocina molecular", en la "exploración de todos los procesos físico-químicos que ocurren cuando procesamos los alimentos". Todos podemos hacer cocina molecular, porque el conocimiento detrás de cada paso en la cocina, está a nuestro alcance, para así, poder mejorar cada plato.
Foto tomada en Buenos Aires, Argentina, donde nace y se reproduce la colección "ciencia que ladra".
Enlaces
Asociación Argentina de Gastronomía Molecular (blog donde escribe la autora).
8/7/13
Abracemos la lechuza interna.
¡Es mañana!
La primera muestra anual de la Facultad de Ciencias, en Montevideo, del 8 al 12 de julio de 2013.
Mañana comienza Latitud Ciencias, una gran oportunidad para conocer a los investigadores de nuestro paisito, saber qué hacen, y, con un poco de "cabeza abierta", comprender por qué es tan importante su labor. Pero ante todo: la semana que viene en Montevideo tendremos la oportunidad de disfrutar del conocimiento compartido, acercarnos al mundo de la ciencia y vivir la cultura científica, una parte más y cada vez más fundamental de la cultura.
Aprovechemos. Podemos hacer "click" y dejar de vivir por un instante, por unas horas o días, como ciudadanos ajenos y casi ciegos a la cantidad enorme y maravillosa de conocimiento que hay detrás de cada objeto, cada fenómeno que moldea nuestras vidas. Aprovechemos para deleitarnos conociendo, comprendiendo y compartiendo el saber. Aprovechemos a agudizar la visión. Abracemos la lechuza interna.
Nuevos organismos, nuevas propiedades y fenómenos, nuevas razones; nuevas formas de ver y razonar = nuevas formas de sentir, de vivir.
La primera muestra anual de la Facultad de Ciencias, en Montevideo, del 8 al 12 de julio de 2013.
Mañana comienza Latitud Ciencias, una gran oportunidad para conocer a los investigadores de nuestro paisito, saber qué hacen, y, con un poco de "cabeza abierta", comprender por qué es tan importante su labor. Pero ante todo: la semana que viene en Montevideo tendremos la oportunidad de disfrutar del conocimiento compartido, acercarnos al mundo de la ciencia y vivir la cultura científica, una parte más y cada vez más fundamental de la cultura.
Aprovechemos. Podemos hacer "click" y dejar de vivir por un instante, por unas horas o días, como ciudadanos ajenos y casi ciegos a la cantidad enorme y maravillosa de conocimiento que hay detrás de cada objeto, cada fenómeno que moldea nuestras vidas. Aprovechemos para deleitarnos conociendo, comprendiendo y compartiendo el saber. Aprovechemos a agudizar la visión. Abracemos la lechuza interna.
Nuevos organismos, nuevas propiedades y fenómenos, nuevas razones; nuevas formas de ver y razonar = nuevas formas de sentir, de vivir.
Aqui el cronograma
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